El Kiwi sin remedio para las ‘Miñocas’

MIÑOCAS AHONDA EN LA HERIDA DEL KIWI VENCIÉNDOLO POR 7-3. LOS DE BLANCO, ESTÉRILES EN ATAQUE, CAYERON ANTE LA EFICACIA EN LAS ÁREAS DEL EQUIPO CAPITANEADO POR CERQUEIRA

No fue el pulgón ni los hongos. Esta vez las ‘Miñocas’ acabaron con la cosecha del ‘Kiwi’, a pesar de que Juanma Reñones aparecía por primera vez en el Mundialiño para tratar de actuar como «sulfato para el bicho». Pero el remedio no fue efectivo, y los de blanco volvieron a caer y suman su segunda derrota en el torneo frente al pleno de victorias del Miñocas.

Se auguraba un duelo muy parejo. Principalmente, al juvenil equipo liderado por el Presidente de Ar-Vi, Joseph Blatteroni, se le sumaba Juanma Reñones, un ingrediente ideal para la pócima del éxito. Jerarquía, frescura y, un broche final, para hacer un equipo de lo más competitivo. Enfrente, un conjunto continuista, que no cambiaba nada en su plantel, pero si en su filosofía en la pista.

Al poco de comenzar, Juan Davila (para los poco enterados, tricampeón del Mundialiño) abría la lata para el club gusanil con lo que comenzaremos a tratar como el ‘Premio Puskas a Gol del campeonato’. Envío en largo de Abel que baja Davila de espuela y define de volea a bote pronto. Pocas palabras para adjetivarlo como se merece. Sin embargo la alegría de los de azul duraría bien poco y Kiwi le trasladaba toda la presión dándole la vuelta al marcador con goles de Iago Reigosa y Jorge Cáceres.

A partir de entonces, cambio total de guión, Miñocas subieron dos marchas en su juego y, aupados defensivamente por Carlos y, con los goles de Yago Prieto, pusieron el 4-2 al descanso. En la segunda parte, continuidad de lo visto en el tramo final de la primera hasta aumentar el marcador a un 7-3 final.

GOLES: 1-0 Juan Davila, 1-1 Jorge Cáceres, 1-2 Iago Reigosa, 2-2 Yago Prieto, 3-2 Carlos Alberto, 4-2 Yago Prieto, 5-2 Yago Prieto, 5-3 Antonio Domínguez, 6-3 Yago Prieto y 7-3 Juan Davila.

ÁRBITRO: Alberto Bastos. Sin tarjetas. Actuación buena, pero con poco esfuerzo. Tan poco que le costaba trabajo llevarse el silbato a la boca para pitar alguna falta más.

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